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lunes, 22 de marzo de 2010

Urbanismo sostenible en Muro, crecimiento desmesurado en Alcoy


Decía el poeta y, sin embargo, diputado español de finales del siglo XIX, Ramón de Campoamor que “en este mundo traidor, nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”. Traigo a colación esta célebre frase a raíz de la lectura de un artículo de opinión de J.O. (lo siento, desconozco más datos) aparecido en Aramultimedia el pasado viernes, en el que se analizaba la evolución demográfica de nuestras comarcas.

En él se constataba que la comarca del Comtat es una de las más despobladas de la provincia de Alicante y que sólo Cocentaina, Alquería de Aznar y Muro han logrado mantener su población en las últimas décadas.
Entre ellas, el autor destaca a la población de Muro. Las cifras de población a las que se hacen referencia son las siguientes: en los años 60, Muro contaba con 4.500 habitantes, pasando a 6.500 en la década de los 90, llegando en la actualidad a los 9.000 vecinos.

Según el alcalde de Muro, Rafel Climent (BLOC), este crecimiento de los últimos diez años ha sido debido a que han llegado de otros puntos de la comarca más de 2.000 personas, entre ellas unos 700 alcoyanos que viven actualmente en la zona residencial de La Plana. Climent destaca que este crecimiento ha sido “sostenible y sostenido”, siempre basado en un modelo de ciudad bien definido y no descarta que la población pueda llegar hasta los 15.000 habitantes que marca el PGOU de Muro.
Quien conozca Muro sabrá que el crecimiento en edificaciones se ha producido, sobre todo, en la zona de la antigua vía del ferrocarril y salida hacia Benamer (edificios de varias plantas), salida hacia Beniarrés (mayoritariamente unifamiliares) y en la zona de la Plana (chales de lujo con fuerte dispersión).

Si no me equivoco, los números aportados nos indican que en la última década, la población ha crecido un 38% y, si los planes del alcalde se cumplen, pueden llegar a crecer un 67% más en los próximos años.


Sinceramente, siempre es una alegría que alguno de los pueblos de nuestras comarcas prospere. Ojalá lo hiciesen todos. Pero esta “prosperidad” sólo es buena si se desarrolla en algunas poblaciones, no en todas. Me explico:
Traslademos los porcentajes de crecimiento de Muro a la ciudad de Alcoy. Hace diez años, Alcoy ya contaba con los mismos habitantes que tiene hoy en día, aproximadamente 60.000. Si hubiese crecido al ritmo de Muro, actualmente seríamos 83.000 y, siguiendo las previsiones del señor Climent parta Muro, en unos pocos años, Alcoy podría llegar a los 140.000 habitantes. ¿A que ya no parece tan “sostenible”?


Hace unos años, al alcalde Jorge Sedano se le tachó de iluso (y todavía se cuentan chistes burlándose de la cifra) cuando dijo que Alcoy podría llegar a 100.000 habitantes.
Y recordemos que hace pocos días, la oposición del Ayuntamiento de Alcoy (entre los que aparece el correligionario de Rafel Climent, Paco Blay) ponía el grito en el cielo cuando Sedano proponía un PGOU con una previsión poblacional de 75.000 personas (traducido a porcentaje, un aumento del 25% en unos años).
Tampoco podemos olvidar las críticas que surgieron por los planes de “expansión” de la ciudad: la urbanización de Serelles (unifamiliares cercanas a la población) y Xirillent (chales de lujo, dispersos, alrededor del hipotético campo de golf). Actuaciones bastante similares (salvando las distancias) a las realizadas en Muro

Parafraseando a Campoamor, “en este mundo de la política, el urbanismo sostenible ni es verdad ni es mentira, todo es según el color del partido político que gobierna y del que lo mira”.
(Lo siento. Como habrán podido comprobar, la poesía no es lo mío).

miércoles, 3 de marzo de 2010

Los alcoyanos llenaremos el Decathlon de Cocentaina





¿Se imaginan que ocurriría si Jorge Sedano anunciase la creación de una gran superficie comercial capitaneada por una multinacional francesa en suelo alcoyano?

¿Qué opinarían de ello nuestro estimado Paco Blay, Antonio Francés o Paco Agulló?
Imagino algo así: “un atentado paisajístico”, “el capitalismo favorece a las poderosas multinacionales y perjudica al comercio tradicional local”, “aumentan los gastos de los servicios de limpieza y de transporte urbano”, “provoca un aumento de los desplazamientos y la contaminación”, “apenas crea puestos de trabajo y estos son de baja calidad”, “ocupará unos terrenos que son de todos y que se deberían aprovechar para crear áreas de esparcimiento”, “alienta el consumismo”... en fin, lo que suelen decir siempre que se presenta un nuevo proyecto económico en nuestra ciudad.

No hace falta que se preocupen por buscar nuevas excusas. En esta ocasión, como casi siempre, la riqueza ha pasado de largo por nuestra ciudad. La multinacional francesa Decathlon (especializada en la venta de material deportivo) va a instalar su “megatienda” de las comarcas centrales en la vecina localidad de Cocentaina. Concretamente en el polígono de La Lleona, muy cerca del centro comercial (también en Cocentaina) de Carrefour. Ya ha obtenido la licencia comercial que otorga la Generalitat y está únicamente pendiente de tramitar los permisos municipales (que a buen seguro obtendrá rápidamente) del Ayuntamiento de la Villa Condal.

Esperan iniciar las obras en un par de meses para así llegar a tiempo de inaugurar la nueva tienda antes del periodo navideño. Se estima que creará entre 60 y 80 puestos de trabajo, aparte, claro está, de los que creen las empresas que construyan el centro.

¿Ustedes creen que estas multinacionales francesas suelen instalarse en poblaciones de 12.000 habitantes? Por su puesto que no. Han desembarcado ahí por la proximidad que existe con una población de más de 60.000 habitantes. Alcoy les nutrirá de compradores mientras en Cocentaina se llevan los beneficios de su instalación. Lo mismo que ya ocurre con Carrefour: trabajadores de Cocentaina, impuestos para Cocentaina, compradores de Alcoy, cierres de pequeños comercios (y pérdida de puestos de trabajo) en Alcoy.


Cocentaina siempre ha sabido aprovechar su situación geográfica cerca de una ciudad que quintuplica su población. Desde mitad del siglo pasado, han sabido atraer a los alcoyanos hacia su término municipal.

Primero fueron las grandes empresas textiles que acudieron allí “estimuladas” con terrenos a precio de saldo y grandes facilidades (que en Alcoy no tenían) para montar sus empresas “sin muchas limitaciones”. (Empresas = impuestos = dinero + puestos de trabajo)

Más tarde, aprovecharon las permanentes disputas políticas alcoyanas para edificar las urbanizaciones de lujo que demandaban los ciudadanos más pudientes de Alcoy y que no podían conseguir en su localidad. (Viviendas de lujo = impuestos = dinero + puestos de trabajo en los servicios que demandan)


Luego, sacaron partido a los caprichosos términos municipales y montaron naves y centros comerciales (mucho más cerca de Alcoy que de Cocentaina) para que comerciantes necesitados de extensas superficies de venta (locales que no existían en Alcoy) pudieran montar allí sus negocios. (Comercios = impuestos = dinero + puestos de trabajo)


Más próximo en el tiempo, urbanizaron los terrenos que aun les quedaban hasta llegar al río para crear el polígono industrial de La Lleona (río arriba, que a ellos no les importa la contaminación de sus acuíferos) en el que empresas alcoyanas, sin terrenos para expandirse en su localidad, fijaran allí su residencia. (Lo mismo: + puestos de trabajo + impuestos + dinero).

No tardarán en crear nuevos polígonos industriales a la otra parte del río (favorecidos por la autovía), diseñarán un coqueto (y en este caso, ecológico) campo de golf y, si me apuran, construirán un hotelito “con encanto” en las mismísimas laderas de su castillo.


Podrían creer que les estoy acusando hacer algo malo. En absoluto. Saben aprovechar la indecisión, la hipocresía, la demagogia y las luchas que no conducen a ninguna parte de los mediocres políticos alcoyanos.

En Cocentaina no tienen ningún reparo en autorizar la construcción de polígonos industriales, ni que se edifiquen todas las urbanizaciones que se demanden, ni que se abran grandes centros comerciales, ni que se instalen industrias supuestamente contaminantes. En Cocentaina les preocupan sus ingresos municipales y que sus ciudadanos tengan un lugar en el que trabajar.

Quizás ocurra porque siempre han tenido gobiernos municipales de izquierdas. Y ya saben, un político de izquierdas nunca iría en contra de la ecología, del patrimonio cultural, del pequeño comercio local, de la industria tradicional... no favorecería a las grandes empresas ni expoliaría el patrimonio “del pueblo” y, sobre todo, no alentaría el consumismo ni podría ver a las “clases altas” viviendo como reyes cerca de sus convecinos. Por eso en Cocentaina se pueden hacer cosas que no están permitidas hacer en Alcoy.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Cifras increíbles en la “Fira de Tots Sants” de Cocentaina

Un año más se ha celebrado la “Fira de Tots Sants” en la localidad de Cocentaina. Con la de este año, ya llevan ¡663 ediciones! Nuestra más sincera enhorabuena.
Como de costumbre, la edición de este año ha vuelto a ser un rotundo éxito, tanto en número de visitantes como de expositores, apoyados en esta ocasión por una climatología excelente. La organización también ha brillado a gran altura.

Sin embargo, como ya viene siendo habitual, un aspecto de la Feria continúa pareciéndonos deplorable: el de las cifras que facilita la organización. Este año, dicen que el número de visitantes se ha acercado al medio millón de personas; que el de expositores ha superado los 700 y que la cifra de negocio se ha situado en 30 millones de euros. Vamos por partes:

La cifra de visitantes ya lleva varios años estancada. Durante la década de los noventa, antes de la celebración de la Fira ya se sabía la cantidad de gente que iba a acudir a ella: 50.000 personas más que el año anterior. Así, de 200.000 visitantes se pasaba a 250.000, de ahí a 300.000 y así sucesivamente. Daba igual si había más o menos días de Fira, si hacía sol o caían “chuzos” de punta o si era época de bonanza o de crisis. Antes de la Fira ya salía el concejal de turno a darnos las cifras totales.
Esta costumbre se mantuvo hasta que se llegó a la cifra “mágica” de 500.000 visitantes. Es de suponer que en ese momento decidieran que la cifra ya era lo suficientemente increíble como para ir aumentándola más y desde hace ya varios años, la vienen manteniendo. Pero, ¿pueden visitar la Fira medio millón de personas cada año? Hagamos unos números para ver si eso es posible:

Este año, la Fira ha estado abierta 3 días. El primero de ellos fue viernes, fiesta local en Cocentaina pero no en el resto de España. Se comenta que estuvo muy visitada, sobre todo el viernes por la tarde, pero ni el más optimista de los organizadores calcula que fueron más de 20.000 personas (ojo, todo un éxito si pensamos que Cocentaina apenas sobrepasa los 10.000 habitantes, contando también Gormaig). Es decir, para las jornadas del sábado y domingo nos dejamos 480.000 visitantes.

Aunque parece que fue más gente el segundo día que el primero, vamos a considerarlos por igual y también diremos que fueron las mismas personas por la mañana que por la tarde y que las que fueron a primera hora, a mediodía, obedientes, se fueron a sus casas para dejar sitio a los que llegaron después de comer. Con esas premisas, las cifras nos indican que fueron a la Villa Condal 120.000 personas en la mañana del sábado, otras tantas por la tarde y las mismas el domingo, tanto por la mañana como por la tarde.
¡120.000 personas en Cocentaina al mismo tiempo!, o sea, más de 10 veces su población habitual.
La cifra es superior al aforo de grandes estadios como el Camp Nou de Barcelona o el Santiago Bernabeu de Madrid. Quien haya estado en uno de esos campos un día que estuviese hasta la bandera comprenderá rápidamente que es imposible meter a toda esa gente en el casco antiguo de Cocentaina. Ni poniendo a unos encima de otros hasta llegar al segundo piso de las casas.
No estoy de broma: el casco antiguo de Cocentaina (la parte en la que se ubica la Fira), no llegará a los 700.000 metros cuadrados. De ellos, por lo menos el 80% son edificios o propiedades privadas y otro 10% son calles con tráfico, carreteras... Es decir, en el 10% restante (unos 70.000 metros cuadrados) se tienen que colocar todos los expositores y las 120.000 personas. Convendrán conmigo que, o se ponen unos encima de los otros o no caben.
Otra forma de calcularlo es por la forma en que esos visitantes se han desplazado hasta la Villa Condal. A ver, por aire aun no pueden llegar y en tren, siendo muy optimistas, apenas se habrán desplazado unos cientos de personas. Así que la mayoría lo habrán hecho por carretera. Continuemos siendo optimistas y digamos que 10.000 personas se desplazaron cada media jornada hasta Cocentaina en autobús (sabemos que no es verdad porque eso supondrían 200 autobuses y, a menos que fuesen invisibles...).
Nos quedan 110.000 personas que acudieron en automóvil. A una media algo superior a las tres personas por vehículo, nos sale la nada despreciable cifra de 35.000 coches. Si pensamos que un coche mediano ocupa unos 12 metros cuadrados (se tienen que abrir las puertas) y sin contar los pasillos que se deben dejar para que puedan salir los coches aparcados, nos salen más de 400.000 metros cuadrados ocupados. Mucho, ¿no les parece?

En las zonas habilitadas por el Ayuntamiento (me niego a llamarles parkings) supongamos que cupieran 2.000 coches (ni de lejos) y que en las calles, rotondas, aceras y demás de Cocentaina colocásemos otros 3.000. Nos quedan 30.000 coches por aparcar. ¿Dónde? Alguno de ustedes dirá que la circunvalación siempre estaba llena, que la carretera de Benilloba también... ya, pero es que 30.000 coches, uno detrás de otro ocupan 150 kilómetros, o lo que es lo mismo, aparcando a los dos lados, hasta Albaida por un lado, hasta Jijona por el otro y hasta Confrides por el que resta. En fin, si se lo quieren creer...
Vamos con los expositores: 700. Se suelen colocar en el Passeig y calles adyacentes. Supongamos que la zona del Passeig ocupada por tractores, coches y demás, sea de unos 800 metros (creo que me he pasado) y que en el resto de las calles de alrededor, se ocupen otros 800. Un expositor viene a ocupar de media unos 15 metros. La división, sencilla, nos da que unos 106 expositores se colocaron en estas arterias principales. ¿Dónde se colocaron los 594 restantes? Si, ya lo sé: en las estrechas callejuelas del centro.

El problema es que se confunde a expositores con personas o empresas que pagan al Ayuntamiento por colocar su chiringuito. Si yo me gastase un dineral en el montaje de mi stand de maquinaria agrícola, por ejemplo, me sentaría muy mal que me comparasen con el churrero o con el de las gominolas (con todos mis respetos hacia ellos). Les propongo que para aumentar las cifras, al próximo año también cuenten como expositores a los manteros y a los trileros (porque los hay, y muchos).

Por último, el tema económico. Aquí he oído dos versiones: una que dice que el valor de lo expuesto era de 30 millones y otra que dice que el volumen de negocio fue de esos mismos 30 millones. La primera puede que sea verdad, pero no se crean la segunda: 30 millones dividido 700 expositores nos da la nada desdeñable cifra de 43.000 euros por expositor. Estoy de acuerdo en que el que venda coches, tractores o chimeneas, puede haber llegado a esas ventas, pero si el de las gominolas vende 43.000 euros... ya no vuelve a trabajar en todo el año.

Como ya decíamos al principio, el éxito rotundo que se cosecha año tras año en la Fira de Tots Sants no es fruto de la casualidad, sino del trabajo bien hecho, del sacrificio de muchísimas personas y de la ilusión de todo un pueblo.

¿Sería menos importante si no hinchasen las cifras y se ajustasen a la realidad? Seguro que no. Si quieren hacerle un favor a la Fira, que los regidores del Ayuntamiento dividan los números por 4 o por 5 y que vuelvan a empezar, porque es una lástima que un evento de esta importancia quede oscurecido por la polémica que generan unos números fantasiosos e irreales.

Si me lee algún “socarrat” seguro que piensa: estos alcoyanos nos tienen envidia. No tengan ninguna duda de que es cierto: ojalá celebrásemos la Fira en Alcoy. Pero una cosa es la envidia y otra estar ciegos. Y a Cocentaina, por mucho que insistan, no acuden 500.000 personas a ver la Fira. ¡Qué le vamos a hacer!