sábado, 24 de marzo de 2012

El Ayuntamiento de Alcoy quiere ser máximo accionista del C.D. Alcoyano



De ser ciertas las afirmaciones contenidas en el artículo de opinión que Mauro Gómez  publica en Aramultimedia (y no tenemos porque dudar de ello) el Consistorio alcoyano está a punto de meterse de cabeza en la que, seguramente, será una de la cuestiones más polémicas de la actual legislatura. Y el motivo empieza a ser recurrente: el Club Deportivo Alcoyano (al parecer, no tuvieron suficiente con al que armaron con la pantalla del Collaoel día del ascenso).

Como todos ustedes ya conocen, el ascenso a segunda división del fútbol español lleva aparejado la obligación de convertir al club en Sociedad Anónima Deportiva. El capital social mínimo fijado por la Comisión Mixta para esa conversión es de 3.265.605 euros, 65.053 acciones de 50 euros cada una, ni más ni menos.


¿Cómo conseguir ese dinero? No será sencillo. El Club ha establecido el calendario siguiente: el 20 de abril (mal día, justo antes de Fiestas) se iniciará la primera fase, de un mes de duración, en la que los socios tendrán el privilegio de comprar un máximo de 20 acciones por cabeza. En el más que probable caso de que no se consiga cubrir el capital, se iniciará una segunda fase dirigida a los compradores de la fase anterior pero con la diferencia de que ahora la cantidad de acciones a comprar será libre. Si transcurrida esta fase (allá por el mes de julio) aun no se hubiera completado la venta, se abrirá una tercera sin ningún tipo de restricciones, es decir, cualquier persona o entidad, sea o no socia del Club, podrá comprar tantas acciones como desee.

Haciendo un rápido cálculo, si todos los socios actuales (unos 3.200-3.300) comprasen sus pertinentes 20 acciones… asunto solucionado; el club sería de todos los socios y no habría ningún accionista que poseyera un paquete mayoritario, por lo que nadie podría imponer su voluntad al resto de accionistas. Desgraciadamente, no creo que esto ocurra: 1.000 euros son muchos euros y las economías familiares no están como para tirar cohetes.


¿Qué ha ocurrido con la inmensa mayoría de los clubes españoles que han pasado a ser S.A.D.? Pues que los socios han comprado una mínima parte del capital social y el resto lo ha adquirido el millonario de turno (en ocasiones foráneo) para hacer y deshacer a su antojo,  publicitarse, figurar, sentarse en el palco presidencial, endeudar al club hasta casi hacerlo desaparecer y marcharse vendiendo sus acciones al mejor postor que, normalmente y ante la falta de compradores, solía ser una caja de ahorros o un organismo oficial.

Aquí en Alcoy, como millonarios interesados hay pocos y las cajas de ahorros ya no están para estas cosas (si es que todavía existen), nuestro flamante vice-alcalde, Rafa Carbonell, apenas transcurrida una semana del anuncio (¿lo tendrían acordado con anterioridad?), ha decidido acortar los plazos y pasar a la acción: quiere comprar un paquete mayoritario de acciones para, según sus palabras, salvaguardar la identidad del club y evitar que gente de “dudosa reputación” pueda hacerse con las riendas del Alcoyano. Lo malo es que para conseguirlo no va a utilizar su capital sino que va a comprar esas acciones con el dinero del Ayuntamiento, o sea, el de todos los alcoyanos. 

No le será fácil conseguirlo ya que al ser el Ayuntamiento una institución pública, tan solo puede comprar, en un principio, un máximo del 18% de las acciones. Por lo tanto, deberá esperar al final del proceso para comprar el resto y alcanzar el deseado 51% del capital social. En el caso de que se quede en el 18%, el desembolso rondaría los 600.000 euros y si llegase al 51%, la broma nos costaría a todos los alcoyanos 1.650.000 euros.


¿Conocen ustedes a los palmeros del tripartito? ¿A esos que, hagan lo que hagan los presuntos triplicados, lo justifican con comentarios furibundos en los periódicos digitales alcoyanos? Pues ardo en deseos de ver como logran maquillar todo esto.  

Porque va a ser complicado explicarle al resto de las entidades deportivas alcoyanas que ahora se van a gastar un pico con el Alcoyano y que a ellos no les pueden pagar los 131.000 euros que les deben desde hace mucho tiempo; o a los proveedores del Ayuntamiento, que el pago de su deuda de 6,2 millones de euros se va a retrasar otra vez; o a los representantes de asociaciones culturales, que no hay dinero para subvenciones ("Allò que no deixa, hi ha que deixar-ho" les llegó a decir el concejal de fiestas en una reunión); o a los usuarios de los transportes urbanos que los autobuses no pasarán cerca de su casa para ahorrar, en el mejor de los casos, 300.000 euros: o a quienes disfrutaban de los espectáculos del Calderón que ahora sólo podrán ver a Xavi Castillo porque ya no se puede “derrochar” y se tiene que reducir el gasto en cerca de 200.000 euros; o a los extrabajadores de la Fundación de Turismo que el ahorro que ha provocado su despido se va a utilizar en la compra de acciones de un club deportivo; o a los ciudadanos en general que los ahorros generados con la eliminación del ecoparque móvil, de los turnos de limpieza viaria vespertina, de la iluminación navideña o de los premios en la San Silvestre alcoyana, se van a “invertir” en un club de fútbol. Complicado, sin duda.

Puede que nos lo quieran vender diciendo que este gasto no es tal sino que es una inversión. Ya, por eso todos los empresarios que en un principio prometían que iban a invertir, ahora ni siquiera abren la boca. Porque no nos equivoquemos: invertir en acciones del Club Deportivo Alcoyano puede resultar tan rentable como comprar cuotas participativas de la CAM. ¿Qué patrimonio tiene el Club para justificar un capital de más de 3,2 millones de euros? El campo del Collao ya es municipal desde hace mucho tiempo; que sepamos no poseen otros inmuebles (incluso las oficinas están ahora en el mismo campo); no tienen jugadores para traspasar por una “millonada”, es más, a final de temporada todos quedarán en libertad; la cantera la tienen bien trabajada pero, desgraciadamente, aun no ha surgido ningún Messi que nos saque de pobres; el nombre del Deportivo es conocido en toda España, aunque difícilmente podrán vender las mismas camisetas que el Real Madrid; y lo que si tiene un buen valor es la plaza que ostenta en la segunda división española, pero tan volátil como que se puede perder tras una mala temporada que provoque un descenso (que esperemos tarde muchos años). No son acciones de Apple, BMW o Telefónica en lo que va a invertir el ayuntamiento alcoyano precisamente.       

Todos nos sentimos orgullosos de tener a nuestro Deportivo en segunda división y afirmo, sin ningún género de dudas, que la ciudad se beneficia, y mucho, de este hecho, tanto en su vertiente económica como por el renombre que se alcanza, pero si se hiciese una consulta popular (algo al parecer prohibido en nuestra democracia), ¿votarían los alcoyanos a favor de que Rafa Carbonell (y Francés y Agulló, naturalmente) ejerza de mecenas con nuestro dinero? ¿Preferirían invertir en el Alcoyano antes que salvaguardar la sanidad, la educación o cualquier otro servicio público, ahora en peligro por esta maldita crisis?


¡Ah! Y por si alguno de los lectores pone en duda mi amor por los colores blanquiazules, les diré que desde antes de tener uso de razón, ya acudía al Collao (tuve la suerte de verlo en segunda división) y que continúo siendo socio del club; que estoy dispuesto a gastarme parte de mis ahorros (pocos, por desgracia) en la compra de acciones; que uno de los días más felices de mi vida fue cuando logramos el tan ansiado ascenso a la división de plata y que el mejor sueño que recuerdo es aquel en el que nuestro Deportivo juega la final de la Champions League. Pero una cosa es una cosa y otra cosa… es otra cosa, como diría el filósofo.  

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